¡Por la dignidad, por la vida, por la integridad!

La tortura es una grave violación a los derechos humanos. Ninguna persona debe ser sometida a dolores o sufrimientos físicos o mentales para obtener información, castigar, intimidar o discriminar.
Construyamos una sociedad donde el respeto a la dignidad humana sea un principio irrenunciable.
Prevenir, denunciar y erradicar la tortura es responsabilidad de todas y todos.