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Cada vez menos personas acuden al panteón en Todos Santos

Cada vez menos personas acuden al panteón en Todos Santos químico Froylán Rivera Garcés ¿Cuantos de nosotros estamos preparados para partir, para dejar este plano terrenal, para volver al polvo, para morir?
La diferencia entre generaciones, para esta pregunta, es muy clara. Hay algunas vivencias que dejan experiencia y son aprendidas por algunos; pero las nuevas generaciones tienen un desapego a ellas.
Faltos de espiritualidad, su entorno les abyecta, les socava el pensamiento y les moldea nuevas costumbres de vida.
Muy materializados, muy distantes de su entorno, muy desatentos a su realidad y sin posibilidad de sobrevivir al caos en que vivimos.

El pasado día 02 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos en México, asistí a visitar las tumbas de algunos de mis seres queridos, que su restos fueron depositados en el Panteón Municipal de mi ciudad natal; grande fue mi sorpresa al observar muy escasa afluencia de visitantes locales. Los que habíamos, revasamos los 55 años de edad.
¿Acaso los jóvenes no aprecian a algún familiar, amigo o allegado por el cual ir a visitar su tumba?
¿Esta Fiesta de Todos Santos representa tan solo un disfraz de temporada para salir a bailar en las calles y pedir su calaverita?

¡Yo no estoy listo!

Porque no he logrado trascender con un legado que pueda orientar o ayudar a los míos.
No he logrado consolidar un respeto propio que me brinde la satisfacción de saber que, a lo que vine, ya se ha cumplido.

Soy feliz por lo que he hecho, pero algun día mis ojos no tendrán brillo, ni amor, ni vida, y aún falta despertar más conciencias y educar con valores.

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