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En vísperas del Día de la Candelaria, comerciantes prevén festejo gris

HERMOSILLO. Aunque los marchantes del mercado municipal en esta capital trataron de mantener los precios de los productos para la elaboración de tamales, hasta ayer, en las vísperas del Día de la Candelaria, los clientes no habían llegado como en otros años a comprar los insumos para elaborar estos manjares.

Lupita Ortega tiene una carnicería en el mercado, donde además vende las hojas y masa para tamales. Recordó que una de las principales causas de las bajas ventas es que este año, debido a la cuarta ola que generó la variante ómicron, no habrá la tradicional tamaliza del antiguo barrio de Villa de Seris, donde cada año llegan miles de hermosillenses para comprar tamales para compartir con sus familias o para pagar la deuda por haber sacado al Niño Jesús en la rosca de Reyes.

A pesar que los proveedores le han subido a todo desde diciembre, nosotros tratamos de mantener los precios lo más cercano al año pasado para que la gente se anime a comprar, sin embargo, es muy poca la gente que está viviendo a comprar; además de ir cada año venían por mucho producto de Villa de Seris, pero este año suspendieron la elaboración de los tamales porque la mayoría son adultos mayores”.

CELEBRAN CON TOROS EN VERACRUZ
Cientos de personas reunidas en la avenida principal de Tlacotalpan, en la cuenca del Papaloapan de Veracruz—muchos sin cubrebocas en plena cuarta ola de la pandemia— esperaban la llegada de los toros en el tradicional embalse de todos de las fiestas de la Candelaria.

Claro, está padre, cada año venimos por lo mismo, claro, después de la pandemia, pero aquí estamos”, explicó Edith Cobos, originaria de la comunidad de Boca de San Miguel, mientras estaba parada en lo alto de una reja de bambúes que fue colocada en un negocio para evitar que entren los toros.

Otros visitantes decidieron tomar todas las medidas de protección.

Sí, es la primera vez que venimos y estamos contentos de ver esto y con las medidas necesarias usando gel, cubrebocas e igual con los niños”, explicó Víctor Aponte, que viajó 4 horas y media desde Fortín de las Flores, hasta la Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Mientras que Agustín Aguirre, visitante de Ángel R. Cabada, corría de un lado a otro, huyendo del toro, el cubrebocas pasó a segundo plano; sin embargo, al llegar con su familia a la zona protegida contra los toros, volvía a colocarlo. Para él la vacunación es su seguridad frente al virus.

 

-Roxana Aguirre/Excelsior

 

cva

 

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