Feminicidios, a escena

Ésta es la historia de Diego, un joven que estudia medicina y que padece un tipo de neurodivergencia –término utilizado para referirse a personas que viven con autismo, dislexia, dispraxia, déficit de atención u otras condiciones–, quien vive un ataque de ansiedad cierta madrugada.

Así podría dibujarse una de las líneas del montaje escénico Miles de millones de borregos, que se presentará en el Teatro Benito Juárez, del 21 al 28 de enero, como parte de las actividades del Sistema de Teatros de la Secretaría de Cultura de la CDMX.

En realidad, nunca conocemos a Diego, porque la historia es representada por cuatro personajes que habitan su mente, quienes ordenan sus pensamientos, sus recuerdos y las imágenes mientras él duerme siete horas”, detalló Eduardo Castañeda, creador de la pieza que celebrará los 18 años de la compañía Enloqueciendo conciencias.

Como al día siguiente el personaje irá al teatro, explicó Castañeda, el sueño de Diego gira en torno a la escena y a los personajes que habitan un montaje, quienes realizan una suerte de musical.

Otra de las piezas escénicas, que tendrá temporada del 13 al 29 de enero, en el Teatro Sergio Magaña, será De pícaros, truhanes… y actores, un espectáculo de teatro-cabaret, escrito por Tito Vasconcelos y Luis Esteban Galicia, bajo la dirección del primero.

Dicha obra está inspirada en la literatura picaresca universal, en especial, en la Comedia famosa de Pedro de Urdemalas, de Miguel de Cervantes Saavedra, donde Chanfalla y la Chirinos los personajes de Cervantes– evocan a los más famosos embaucadores y pícaros de todos los tiempos.

Finalmente, se presentará la pieza Quemar los campos,en el Foro A Poco No, del 19 al 29 de enero, una pieza que transita entre el performance escénico y el documental de participación que pretende generar una reflexión en torno a los feminicidios en México, a partir del caso de Diana Velázquez Florencio, “víctima de feminicidio el 2 de julio de 2017 en Chimalhuacán, Estado de México”.

Nosotras quisiéramos hacer (en este montaje) es escribir los nombres de todas las mujeres asesinadas en piedras: más de 22 mil 482 nombres que halláramos en nuestro camino, porque creemos que así, quizá, las personas ya no tropezarían con una (mujer)”, explicó la dramaturga y actriz Ingrid Bravo.

En su lugar, un nombre se cruzaría por su camino, tendrían que sacudir su nombre del zapato y los niños lanzarían nombres para reventar ventanas, parabrisas o para verlos saltar sobre el agua; y por las carreteras nos alertarían con un deslave de nombres”, concluyó.

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