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Razones por las que el Día del Amor también es catalizador de ansiedad y depresión

En Estados Unidos, el Día del Amor del 14 de febrero se presenta como un tapiz de coloridas tradiciones y expresiones de afecto, pero su llegada también trae consigo una complejidad emocional y financiera que va más allá de los corazones de papel y las cajas de bombones.

Aunque para muchos es una jornada de celebración y romance en la Unión Americana, la festividad puede ser un espejo donde se reflejan diversas facetas de la experiencia humana, incluyendo el costo del festejo, el miedo al compromiso y la depresión.


El costo del festejo es una consideración tangible en el Día de San Valentín.

En la vorágine de rosas rojas y cenas a la luz de las velas, los estadounidenses desembolsan cantidades significativas para conmemorar este día. De acuerdo con la Federación Nacional de Minoristas en Estados Unidos (NRF, por sus siglas en inglés), el gasto promedio por persona ese día en 2023 fue de 192.80 dólares, lo que equivale a un aproximado de 3 mil 181 pesos mexicanos.

Con un gasto promedio, que este 2024 va a superar más de 220 dólares, alrededor de 3 mil 630 pesos, “el amor se convierte también en un asunto económico para muchas personas; incluso, mujeres, no sólo hombres”, explica la siquiatra Liliana Domínguez, desde Miami, Florida.

Regalos, experiencias y gestos de afecto se entrelazan con la expectativa social de celebrar, “empujando a muchos a reflexionar sobre el valor y el significado de sus inversiones emocionales y financieras, lo cual puede asustar a algunos, aunque parezca mentira”, de acuerdo con la profesional.

No sólo es el gasto hacia la pareja, también lo es entre amigos, familiares, mascotas y compañeros de trabajo. Los artículos más populares para regalar incluyen chocolates de marca, tarjetas de felicitación, una noche fuera, flores, joyas, ropa, entre otros.

Por otro lado, el miedo al compromiso encuentra un eco particular durante esta festividad.

“Este Día de San Valentín, como una exaltación al amor romántico, puede actuar como un catalizador de ansiedades y reflexiones profundas sobre la intimidad y el futuro”, comenta Domínguez.

“Sí, es difícil, porque no quieres pasar ese día solo, pero también temes invitar a la persona equivocada, no porque no esté entusiasmado, más bien porque puedo quererla y quizá me rechace”, comenta a este diario Pedro desde Homestead, Florida, de 35 años, soltero y originario de Colima; “por eso casi nunca lo he celebrado y no sé si este año lo haré; además que no tengo mucho dinero”.

Para algunos, el Día del Amor es un recordatorio de la vulnerabilidad que implica abrir el corazón, avivando temores y dudas sobre la entrega y la reciprocidad en las relaciones. “La presión de formalizar sentimientos o de avanzar en el compromiso puede crear incertidumbre”, dice la siquiatra.

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