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Viernes Verde

El holocausto de los animales

Eleaney Sesma *

Hace unos días me enteré de la deplorable situación en la que se encuentran animales en su mayoría exóticos y otros en peligro de extinción, en el Santuario Jaguar Negro – Tigre Blanco, ubicado en la alcaldía de Tlalpan en la Ciudad de México. La indignación fue inmediata, casi al punto de las lágrimas.
Ver imágenes de las condiciones en las que se encuentran los felinos ahí enjaulados, solamente me describe una terrible realidad: Es un holocausto animal. La denuncia que interpuso la Asociación de Zoológicos, Criaderos, y Acuarios de México (AZCARM) y la exposición del caso por el abandono y maltrato que el activista Arturo Islas publicó en redes sociales, dio como resultado un impresionante despliegue de medios informativos, que rápidamente acudieron al lugar a dar constancia de estos hechos y eso estuvo bien, porque gracias a esto, nos pudimos dar cuenta de la triste situación que -en lugares así- viven los animales.

En este santuario fueron asegurados 190 felinos, 17 monos, 4 caninos, 2 coyotes y 2 asnos. Todos ellos serán enviados a zoológicos de nuestro país en dónde esperamos que puedan tener una segunda oportunidad en su vida. El problema es que estoy segura que no es el único lugar en el que esto ocurre, y es eso lo más grave de estos lamentables sucesos. ¿Cuántos hay? ¿Cuántos santuarios, UMAS, albergues, fundaciones, operan en estas condiciones?

Esto me recordó la vez que en mi adolescencia adopté un mono araña, la época que vivió como parte de la familia y las vicisitudes que tuvimos que enfrentar para encontrar un sitio adecuado para que regresara a su hábitat. Asumir el daño que le causé a “Hawi” al adoptarlo, me costó un par de años procesarlo, pero haberlo dejado en libertad, como lo hice con cotorros y palomas en otras épocas de mi vida, definieron mucho mi percepción sobre lo que sufren los animales silvestres cuando se intentan domesticar.

Pero esa anécdota ya será motivo de otro Viernes Verde mientras tanto debemos hacer un enérgico llamado a las autoridades para que supervisen y realicen un censo nacional a través de las estructuras gubernamentales para determinar cuántos y en qué condiciones operan. A partir de allí podremos definir cuáles pueden dar continuidad a su trabajo y cuáles no. Necesitamos también que los ciudadanos denuncien ante las autoridades en caso de tener conocimientos de lugares en estas condiciones.

Es necesario que las autoridades supervisen frecuentemente los sitios registrados, porque de nada sirve dar permisos y autorizaciones si más adelante y con frecuencia no se verifican las condiciones de operación, que evidentemente fue lo que ocurrió en este “santuario”. Solo basta con buscar “santuarios” o “albergues” de animales en las redes sociales como Facebook o Instagram para darse cuenta que ya sea por moda, negocio o altruismo, proliferan este tipo de lugares.

Esperamos que los responsables de este terrible escenario del holocausto animal sean justamente sancionados, para sembrar un importante antecedente. Quizá es momento de darle una revisada a las leyes y proponer modificaciones y castigos más severos para que esto no siga pasando.

*Dirigente Estatal del Partido Verde en Veracruz

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